La promesa del feminismo agorista

agorismo-feminista

Por Nathan Goodman

Publicado originalmente en el Center for a Stateless Society el 9 de septiembre de 2016. Disponible en inglés aquí.

Las personas marginadas son frecuentemente excluidas de la economía formal. Esta exclusión puede ser manejada a través de intervenciones estatales, tales como ley de licencia ocupacional, que erigen barreras de entrada. Esto puede ser emparejado con la discriminación por empleadores, barreras al acceso a la educación y otros factores sociales que impiden éxito en mercado laboral formal. Esto lleva a las mujeres transgénero, por ejemplo, frecuentemente a perseguir “crímenes de supervivencia” tales como trabajo sexual y emprendimiento relacionado con drogas. Dado que las personas transgénero, las personas de color, mujeres, el pobre y otras personas marginadas y oprimidas frecuentemente trabajan en la contraeconomía, puede ser fructífero sintetizar la teoría feminista interseccional y la teoría y praxis agorista. De hecho, muchas personas oprimidas están practicando acción directa agorista ya, incluso si no adoptan el esqueleto teórico del agorismo.

Los feministas inteseccionales enfatizan que la opresión está interrelacionada, y que no podemos aislar sexismo de racismo, transfobia, homofobia o subordinación económica. Las personas frecuentemente experimentan formas múltiples de opresión simultáneamente. Estas opresiones no son simplemente aditivas, con el racismo añadiendo opresión en la cumbre del sexismo para las mujeres de color, por ejemplo. De hecho, estas opresiones influencian y estructuran a las otras. Por ejemplo, el racismo estructura las expectativas de género y estereotipos proyectados sobre una mujer de color, tales que ellas enfrentan una forma diferente de misoginia que la enfrentada por mujeres blancas. Esto significa que las mujeres blancas, quienes son frecuentemente la lideresas y caras de los movimientos feministas políticamente influenciados. Estrategias para el cambio social deberían estar atentas a las diferencias y deberían empoderar a la gente desde un alcance amplio de trasfondos para actual en su propio interés y hacia su propia liberación. Como un estrategia para el cambio social, el agorismo es compatible con ideas feministas inteseccionales, porque el énfasis agorista en emprender permite a las personas aplicar su conocimiento local con el fin de resistir a las intervenciones del Estado que directamente las oprimen.

Quizás el sitio más obvio para el énfasis agorismo feminista agorista interseccional es el trabajo sexual. Los trabajadores sexuales y sus clientes son criminalizados. Recientemente su criminalización ha sido alimentada a través de leyes que enfatizan el “tráfico humano”, pero criminalizan inmigrantes, trabajadores sexuales voluntarios, y aquellos que proveen servicios a trabajadores sexuales voluntarios. Estas leyes comprometen en una carnada y cambian apelando a preocupaciones legítimas sobre coerción sexual con el fin de además criminalizar algunos de las personas más marginadas en nuestra sociedad. En muchas ciudades estadounidenses, incluyendo Nueva York, mujeres transgénero de color han sido perfiladas como trabajadoras sexuales por la policía, y su posesión de condones ha sido amenazada como evidencia de culpabilidad. Los trabajadores sexuales y sus aliados pueden actuar en varias formas para hacer el trabajo sexual más seguro de la violencia y el abuso, ya sea de la policía o criminales individuales. Este trabajo es fundamentalmente agorista en naturaleza.

Las restricciones en el aborto y acceso a salud reproductiva también pueden evitarse a través la acción directa agorista. En algunos países, el aborto está absolutamente criminalizado, mientras en los Estados Unidos se regula frecuentemente en formas que impiden acceso al aborto. Mientras las más onerosas de estas restricciones fueron recientemente derribadas por la Suprema Corte, las restricciones todavía existen y limita el acceso a la salud reproductiva. Esto provee oportunidades emprendedoras para proveer cuidados sanitarios a las mujeres pobres cuyo acceso se restringe por la intervención estatal.

Cuando el aborto estaba totalmente criminalizado en los Estados Unidos, este tipo de emprendimiento agorista era perseguido por la JANE Abortion Network. JANE conectó mujeres que quería abortos con doctores que pudieran proveerlos seguramente. Eventualmente, miembros de JANE aprendieron a hacer abortos ellos mismos después de uno de sus doctores principales perdiera su confianza. De acuerdo con el Feminist Women’s Health Center, “el colectivo clandestino hizo alrededor de 12000 abortos asequibles y seguros. El mundo de la alternativa ilegal se esparció a través del boca a boca, avisos encriptados, e incluso por miembros de la policía de Chicago, el clero y el establishment médico”. Esto fue emprendimiento de libre mercado que concretamente ayudó a cientos de mujeres a acceder seguramente a los cuidados sanitarios que habían sido criminalizados por el Estado.

Las tácticas agoristas también pueden ayudar a los fines feministas en temas de violencia de género. Cuando se trata de violación, ataque sexual y violencia doméstica, vivimos en una época caracterizada por fallo gubernamental. De acuerdo con la Rape, Abuse, and Incest National Network (RAINN), 994 de cada 1000 violadores nunca serán encarcelados. Esto es en gran medida porque la mayoría de las violaciones no son reportadas a la policía. Muchas personas no confían en la policía, y reconocen que bajo la denuncia pueden ser avergonzadas, revictimizadas, escudriñadas, y tener que repetidamente volver a visitar o revivir el trauma de la violencia sexual. Algunas de esos malestares pueden ser un rasgo necesario de recopilación de pruebas y testificando en un juicio. Pero mucho de esto se relaciona al comportamiento pobre y la mala conducta de los oficiales de policía y otros actores dentro del sistema de justicia criminal. Incluso cuando se reportan las violaciones, los oficiales de policía son groseramente negligentes en investigar violaciones. Por ejemplo, hay acumulaciones masivas de kits de violación sin analizar en muchas ciudades estadounidenses. Muchos supervivientes de ataques sexuales han encontrado al Estado como un lamentablemente proveedor inadecuado de justicia.

Todavía en la fallo del gobierno hay oportunidades emprendedoras. Siempre que el Estado ha fallado para servir a las necesidades de la gente, los emprendedores han tenido la oportunidad para llenar ese hueco. Por ejemplo, los programadores han desarrollado aplicaciones tales como Circle of Six, la cual capacita personas para rápidamente contactar amigos de confianza o miembros de la familia con el fin de coordinar una respuesta durante una crisis. Pueden también desarrollarse centros de crisis de violación, colectivos de autodefensa de mujeres, y otras respuestas de base a la violencia sexual. En la India, el vigilantismo feminista de la banda Gulabi se puede considerar como la provisión emprendedora de ley y gobernanza por actores no estatales.

Hoy, el agorismo está convencionalmente asociado al libertarismo de libre mercado y al hacktivismo de alta tecnología. Estos reinos son actualmente dominados por hombres blancos. Pero cuando examinas la contraeconomía más abiertamente, encontramos diversas formas acción directa emprendedora por mujeres, personas de color, y miembros de la comunidad LGBTQ. Estas personas oprimidas no están suplicando al Estado por reformas, sino están en su lugar empleando acción directa para su propia supervivencia y liberación. Los agoristas deberían hacer todo lo que podemos para ayudar e incitar su revolución feminista agorista.

La individualista y la comunista. Un diálogo.

Por Rosa Slobodinsky y Voltairine de Cleyre

INDIVIDUALISTA: “Nuestro anfitrión está comprometido y pide que me presente a mí misma a — le ruego que me disculpe, señor, pero ¿no he tenido el placer de conocer a la oradora comunista que dirigió el encuentro en la calle Blank anoche?”.

COMUNISTA: “Tu cara me parece familiar también”.

INDV.: “Sin duda pudiste haberme visto allí, o en algún lugar afín. Estoy encantada con la oportunidad de hablar contigo ya que tu discurso te probó que eres algún tipo de pensadora. Quizás—”.

COM.: “Ah, de hecho, te reconozco ahora. ¡Eres la apóstol del anarquismo capitalista!”.

INDV.: “¿Anarquismo capitalista? Oh, sí, si eliges llamarlo así. Los nombres son indiferentes para mí; no tengo miedo de espantapájaros. Entonces que así sea, anarquismo capitalista”.

COM:”Bueno, te escucharé. Sin embargo no pienso que tus argumentos tengan mucho efecto. ¿Con cuál miembro de tu Santa Trinidad empiezas: tierra libre, dinero libre o libre competencia?”.

INDV.: “Cualquiera que prefieras”.

COM.: “Entonces libre competencia. ¿Por qué haces esa demanda? ¿No es la competencia libre ahora?”.

INDV.: “No. Pero uno de los tres factores de la producción es libre ahora. Los trabajadores son libres de competir entre ellos, y los capitalistas lo son también hasta cierto punto. Pero entre trabajadores y capitalistas no hay ninguna competencia, porque a través del privilegio gubernamental garantizado al capital, de donde el volumen de la moneda y la tasa de interés se regula, los dueños de esto son capaces de mantener a los trabajadores dependientes de ellos para el empleo, haciendo así la condición de sujeción salarial perpetua. Mientras que un hombre o una clase de hombres, son capaces de evitar que otras personas trabajen para sí mismos porque no pueden obtener los medios de producción o capitalizar sus propios productos, con tal que aquellos otros no son libres para competir libremente con aquellos a quienes el privilegio da los medios. Por ejemplo, ¿puedes ver alguna competencia entre el granjero y su hombre contratado? ¿No piensas que él preferiría trabajar para sí mismo? ¿Por qué el granjero lo emplea? ¿No es hacer alguna ganancia de su trabajo? ¿Y el hombre contratado le da esa ganancia fuera de la buena naturaleza pura? ¿No preferiría tener el producto íntegro de su trabajo a su propia disposición?”.

COM.: “¿Y qué de eso? ¿Qué prueba?”.

INDV.: “Estoy llegando a eso directamente. Ahora, ¿esta relación entre el granjero y su hombre en alguna manera se asemeja a una relación cooperativa entre iguales, libres para competir, pero eligiendo trabajar juntos por beneficio mutuo? Sabes que no es así. ¿No puedes ver que ya que el hombre contratado no renuncia voluntariamente a una gran parte de su producto para su empleador (y está fuera de la naturaleza humana decir que él lo hace), debe haber algo que lo obliga a hacerlo? ¿No puedes ver que su falta de capacidad de disponer de los medios de producción fuerza la necesidad de un empleador? Él no puede emplearse a sí mismo, por lo tanto debe vender su trabajo en una desventaja para quien controla la tierra y el capital. Por lo tanto no es libre para competir con su empleador no más que un prisionero es libre para competir con su carcelero por aire fresco”.

COM.: “Bueno, admito mucho eso. Ciertamente el empleador no puede competir con su empleado”.

INDV.: “Entonces admites que no hay libre competencia en el estado presente de la sociedad. En otras palabras, admites que la clase trabajadora no es libre para competir con los poseedores del capital, porque no tienen, y no pueden obtener, los medios de producción. Ahora para tu ‘¿qué de eso?’ Sigue que si tuviesen acceso a la tierra y oportunidad para capitalizar el producto de su trabajo que ellos se emplearían a sí mismos, o, si empleados por otros, sus salarios, o remuneración, aumentaría al producto íntegro de su esfuerzo, ya que nadie trabajaría para otro por menos que lo que él pudiese obtener trabajando por sí mismo”.

COM.: “¡Pero tu finalidad es idéntica con la del comunismo! ¿Por qué todo esto para convencerme de que los medios de producción deben ser tomados de las manos de los pocos y dados a todos? Los comunistas creen eso, es precisamente por lo que estamos luchando”.

INDV.: “Me has malentendido si piensas que deseamos tomar de o dar a cualquiera. No tenemos esquema para regular la distribución. No sustituimos nada, no hacemos planes.  Confiamos al balance fehaciente de la oferta y la demanda. Decimos que con igual oportunidad para producir, la división del producto necesariamente se acercará a una distribución equitativa, pero no tenemos métodos de ‘promulgar’ tal igualación”.

COM.: ”Pero ¿algunos no serán fuertes y hábiles, otros débiles e inexpertos? ¿Uno no privará al otro porque él es más astuto?”.

INDV.: “¡Imposible! ¿No justo te he mostrado que la razón con la cual un hombre controla la manera de vivir de otro es porque controla las oportunidades para producir? Hace esto a través de un privilegio gubernamental especial. Ahora, si este privilegio es abolido, la tierra se vuelve libre y la habilidad para capitalizar productos removiendo el interés, y un hombre es más fuerte o más astuto que otro, sin embargo, él no puede hacer ganancia del trabajo de otro, porque él no puede pararlo de emplearse a sí mismo. La causa de la sujeción se elimina”.

COM.: “¡Tú llamas a eso igualdad! ¿Que un hombre tenga más que otros simplemente porque es más fuerte o más inteligente? Tu sistema no es mejor que el presente. ¿Contra qué estamos luchando sino contra esa misma desigualdad en las posesiones de la gente?”.

INDV.: “¿Pero qué es igualdad? ¿Igualdad significa que que yo disfrutaré lo que produces? De ninguna manera. Igualdad simplemente significa la libertad de cada individuo para desarrollar todo su ser, sin obstáculo de otro, sea el más fuerte o más débil”.

COM.: “¡Qué! ¿Tendrás a la persona débil sufriendo porque es débil? Él puede necesitar tanto, o más, que una fuerte, pero si no es capaz para producirlo ¿en qué se convierte su igualdad?”.

INDV.: “No tengo nada en contra de que dividas tu producto con el más débil si deseas hacerlo”.

COM.: “Ahí estás con la caridad de nuevo. El comunismo no quiere caridad”.

INDV.: “A menudo me he maravillado en la singularidad de las matemáticas comunistas. A mi acto lo llamas caridad, nuestro acto no es caridad. Si una persona hace un acto de bondad lo estigmatizas; si uno más uno, resumido y llamado comuna, hace la misma cosa, lo alabas. Según algunas especies de alquimia similar a la transmutación de los metales, ¡el arsénico de la caridad se convierte en el oro de la justicia! ¡Cálculo extraño! ¿No puedes ver que estás ejecutando desde una pesadilla de nuevo? Cambias el nombre, pero el carácter de una acción no se altera por el número de personas participando en este”.

COM.: “Pero no es la misma acción. Para mí asistirte por compasión es la caridad de la posición superior a la inferior. Pero basar la sociedad sobre el principio: ‘De cada quien según su capacidad, y a cada quien según sus necesidades’ no es caridad en ningún sentido”.

INDV.: “Esa es una discriminación más sutil que para la lógica no puede encontrar ninguna base. Pero supongamos que, por el momento, se nos cae la discusión de la caridad, la cual es realmente un punto menor, como una discusión más detallada mostrará”.

COM.: “Pero yo digo que es muy importante. ¡Ve! Aquí están dos trabajadores. Uno puede hacer cinco pares de zapatos en un día; el otro, quizás, no más de tres. De acuerdo contigo, los trabajadores menos rápidos serán privados de los placeres de la vida, o en todo caso no será capaz de obtener tanto como el otro, debido a su inhabilidad natural, una cosa no es su culpa, para producir tanto como su competidor”.

INDV.: “Es verdad que bajo nuestras condiciones presentes, hay tales diferencias en el poder productivo. Pero estas, en gran medida, serían aniquiladas por el desarrollo de la maquinaria y la capacidad para usarla en la ausencia de privilegio. Hoy la mayoría de la gente está trabajado en ocupaciones incompatibles. ¿Por qué? Porque no tienen la oportunidad para descubrir para lo que están adaptados, ni la oportunidad de dedicarse a esto si la tenían. Ellos morirían de hambre mientras lo buscan; o, hallándolo, solamente se llevarían la decepción de mantenerse fuera de los rangos de un camino congestionado de la vida. Los oficios son, por fuerza de las circunstancias, lo que antes eran por la ley, cuestiones de herencia. Soy un sastre por papá que era un sastre, y era más fácil para él presentarme ese modo de ganarse la vida que cualquier otro, aunque no tengo ninguna adaptación especial para esto. Pero postulando oportunidades iguales, que es el acceso libre y capital no llevando interés, cuando un hombre se halla a sí mismo incapaz de hacer zapatos tan bien o tan rápidamente como su colega, él rápidamente buscaría una ocupación más compatible”.

COM.: “¡Y él estará viajando de un oficio a otro como un vagabundo después de los alojamientos”.

INDV: “Oh, no; ¡su alojamiento estará seguro! Cuando admitiste que la competencia no es libre ahora, no te dije que cuando se hace así, uno de dos cosas deben pasar: o el trabajador se empleará a sí mismo, o el contratante debe pagarle el valor completo de su producto. El resultado sería un aumento de la demanda por el trabajo. Capaz de emplearse a sí mismo, el productor obtendrá la medida completa de su producción, ya sea trabajando independientemente, por contrato, o cooperativamente, ya que la competencia de las oportunidades, si así puedo presentarlo, destruiría las posibilidades de lucro. Con la recompensa del trabajo aumentada a su resultado entero, seguirá necesariamente un estándar más alto de vida; la gente querrá más en proporción a su desarrollo intelectual; con la gratificación de los anhelos vienen nuevos deseos, todo lo cual garantiza la constante demanda de trabajo. Por lo tanto, incluso tu vagabundo de oficios estará seguro de su existencia.

“Pero debes considerar, además, que el negocio de oficios cambiantes ya no es el asunto difícil que era antes. Hace años, un mecánico o un trabajador se esperaba que sirviera de aprendizaje de cuatro a siete años. Nadie era un trabajador exhaustivo hasta que supiera todos los distintos servicios de su oficio. Hoy el sistema entero de producción está revolucionado. Los hombres se convierten en especialistas. Un zapatero, por ejemplo, pasa sus días en coser una costura particular. El resultado es gran rapidez y destreza en un plazo relativamente corto de tiempo. No se requiere gran cantidad de fuerza o habilidad; la máquina suministra ambos. Ahora, verás fácilmente que, incluso suponiendo que un individuo cambia su vocación media docena de veces, él no viajará muy largo antes de que el encuentre para lo cual está adaptado, y en el cual él puede exitosamente competir con otros”.

COM.: “Pero admitiendo esto, ¿no crees que siempre habrá algunos que pueden producir más que sus hermanos? ¿Qué impide que su obtención de ventajas sobre los menos afortunados”.

INDV.: “Ciertamente creo que hay tales diferencias en habilidad, pero que niego que ellas llevarán a la iniquidad que temes.  Supón que A produce más que B, ¿hace en alguna forma daño al último mientras él no previene a B de aplicar su propio trabajo para explotar la naturaleza, con iguales facilidades como él mismo, ya sea por autoempleo o contrato con otros?”.

COM.: “¿Es eso a lo que llamas?, ¿correcto? ¿Eso producirá compañerismo mutuo entre los seres humanos? Cuando veo que estás disfrutando cosas que no puedo esperar obtener, ¿qué piensas que serán mis sentimientos hacia ti? ¿No te envidiaré y odiaré como el pobre hace al rico hoy?”.

INDV.: “¿Por qué odiarás a un hombre porque él tiene ojos más finos o mejor salud que tú? ¿Quieres destruir el manuscrito de una persona porque él se destaca en caligrafía? ¿Cortarías la longitud extra del cabello de Sansón y dividirías por todos lados en partes iguales entre todas las personas de cabello corto? ¿Compartirás un pedazo del genio de un poeta y lo colocarás en el almacén común para que todos puedan ir y tomen algo? Si sucede que hay una mujer guapa en tu vecindario que dedica sus sonrisas a tu hermano, ¿te molestarás e insistirás que deben ser ‘distribuidas de acuerdo a las necesidades de la comuna? Las diferencias en habilidad natural no son, en libertad, lo suficientemente grandes como para dañar a alguien o perturbar el equilibrio social. Ningún hombre puede producir más que otros tres; e incluso contemplando mucho eso puedes ver que esto nunca crearía la sima que yace entre Vanderbilt y el guardagujas en sus pistas”.

COM.: “Pero en el establecimiento de la igualdad de la justicia, el comunismo impediría incluso la posibilidad de la injusticia”.

INDV,: “¿Es justicia tomar del talento para recompensar la incompetencia? ¿Es justicia decir que prácticamente la herramienta no es para sastre, ni el producto para el productor, sino para otros? ¿Es justicia robar el esfuerzo del incentivo? La justicia que buscas no yace en tal injusticia, donde la igualdad material pudiese solo ser alcanzada con la muerte del nivel de la mediocridad. A medida que aumenta la libertad de contrato, los sentimientos más nobles y simpatías invariablemente se amplían. Con libertad de acceso a tierra y a capital, no pudiese resultar ninguna desigualdad flagrante. Ningún trabajador se elevaría muy por encima o se hundiría muy por debajo del trabajo promedio del día. Nada sino el poder de esclavizar a través de controlar la oportunidad de usar la fuerza de trabajo pudiese alguna vez crear tales diferencias amplias como ahora presenciamos”.

COM.: “Entonces sostienes que tu sistema prácticamente resultará en la misma igualdad que el comunismo demanda. Con todo, concediendo eso, tomará un centenar de años, o mil, para llevarlo a cabo. Mientras tanto la gente se muere de hambre. El comunismo no propone esperar. Propone ajustar las cosas aquí y ahora; arreglar las cosas de forma más equitativa mientras estemos aquí para verlo, y no esperar hasta el dulce imposible momento de lo cual nuestros tataranietos quizás verán el nacimiento. ¿Por qué no puedes unírtenos y ayudarnos a hacer algo?”.

INDV.: “Sí, sostenemos que se obtendrá igualdad comparativa, pero el prearreglo, institución, ‘dirección’ nunca puede traer el resultado deseado: la sociedad libre. Agitando el punto de que un acuerdo es un golpe al progreso, es realmente una cosa imposible de hacer. Los pensamientos, como las cosas, crecen. No puedes saltar desde el germen a un árbol perfecto en un momento. Ningún sistema de sociedad puede ser instituido hoy el cual aplicará a las demandas del futuro; eso, bajo la libertad se ajustará a sí mismo. Esta es la diferencia esencial entre comunismo y cooperación. Uno arregla, ajusta, acuerda cosas, y tiende a la rigidez la cual caracteriza el reparto de los depósitos de las sociedades del pasado; el otro confía a la supervivencia infalible del más apto, y la ampliación de las simpatías humanas con la libertad; la seguridad de que lo que está en la línea del progreso tiende hacia el ideal industrial, obtendrá, en un campo libre, por la fuerza de su atractivo superior. Ahora, debes admitir, ya sea que habrá bajo la libertad, diferentes acuerdos sociales en sociedades diferentes, algunas comunistas, otras todo lo contrario, y que la competencia aumentará necesariamente entre ellos, dejando a los resultados determinar cuál es la mejor, o debes aplastar la competencia, instituir el comunismo, negar la libertad e ir en contra del progreso. Lo que el necesita, amiga, no es nuevos métodos de instituir cosas, sino la abolición de restricciones sobre la oportunidad”.

Anarquismo de mercado y comunitarismo

“La cosa más revolucionaria que puedes hacer es llegar a conocer a tus vecinos”. Karl Hess

A veces tendemos a ver el libre mercado como el libre tránsito de mercancías de un lugar a otro. Y no es del todo falso, pero en una sociedad libre existirían derechos de propiedad que regularían el paso de mercancías en distintos grados. Habrían distintos grados de flexibilidad. Obviamente quedaría bajo voluntad de los propietarios, aunque con influencia del entorno social y económico en la toma de decisiones de cómo usar esas propiedades. Y por supuesto sería de total libertad en espacios no apropiados.

Por otra parte, el libertario de mercado Benjamin Tucker nos hablaba de una serie de monopolios que el anarquismo buscaba abolir para que el trabajador alcanzara su justa remuneración. Uno de ellos era monopolio de los aranceles o tarifas, donde Tucker explica que este monopolio “podría ser llamado falsa usura más que usura, porque obliga al trabajador a pagar un impuesto, no por el uso del capital, sino más bien por el mal uso del mismo”. La abolición de este monopolio también tiene un efecto contra el proteccionismo estatal que favorece a las grandes empresas locales al dejar entrar mercancía que combata la concentración local.

Sin embargo, el también libertario de mercado Kevin Carson habló de otro monopolio: el de los transportes. Este monopolio consiste en un subsidio que hace el Estado sobre las vías de transporte (calles, avenidas, carreteras, autopistas, puertos, aeropuertos, etc.) que fomentaría exponencialmente el crecimiento de las grandes empresas sobre las pequeñas, ya que el costo es socializado a consta de los contribuyentes, en lugar de ser asumido por las propias empresas. La abolición de este monopolio favorecería a las empresas más pequeñas, cuyos costos de distribución son menores; y perjudicaría a las empresas más grandes, cuyos costos de distribución son mayores, forzándolas a modifica su estructura interna a una menos grande y menos jerarquizada adaptándose a una descentralización de funciones para seguir un adecuado cálculo económico y una lectura adecuada de la información dispersa en el mercado.

Este monopolio nos llevaría a un comercio auténticamente libre y justo, haciendo que la libertad lleve a la igualdad, dentro de las diferencias inevitables claro está. En realidad gracias a los derechos de propiedad la “libre” dominación de las grandes empresas se ve limitada y se van creando economías más locales.

Al ser más costoso distribuir cierto tipo de mercancías, más difícil es su penetración en mercados locales. Lo que por una parte estimularía a las personas locales a crear empresas que sustituyan a la costosa y relativamente escasa mercancía similar externa. Aunque de todos modos habría cierta penetración a los mercados internos no sería de la manera aplastante que nos imponen el gran capital de forma coercitiva. Pienso que esto también tendría un efecto en crear una sociedad menos dependiente del trabajo asalariado ya que las personas no tendrían tanto miedo de emprender en un entorno con una desigualdad avasallante.

También esto tendría un efecto favorecedor para la economía de las comunidades. Las empresas serían más interpersonales y habría más tiempo y espacios comunes para el encuentro entre vecinos. Esto es algo que explica muy bien Troy Camplin en su artículo Las leyes de zonificación destruyen comunidades, aunque él lo enfoca más en las leyes de zonificación como lo indica el título.

Estos tendría un efecto positivo en el desarrollo de actividades comunitarias ya que los vecinos se conocen mejor con respecto a los vecindarios de personas aisladas. Habría un mayor compromiso de coordinación e incluso podría crear redes de ayuda mutua, escuelas comunitarias, hospitales comunitarios, ayudar para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud en las comunidades y orientar hacia actividades ecológicas y de otra índole. También pienso que habría mayor confianza en los vecinos, mayor respeto mutuo y un vínculo entre distintas instituciones donde se encuentran las personas. Esto podría también encajar para la construcción de una sociedad menos dependiente del trabajo asalariado, sumado también a la responsabilidad que una sociedad libre conlleva.

Al apropiarse los vecinos de las vías de transporte, esto también podría ser un vehículo por medio del cual, a través de peajes, se logre una fuente de ingresos para el bienestar comunitario y se puedan concretar proyectos.

Por otra parte, me agrada mucho la competencia porque creo que es un motor que nos impulsa a ser mejores, pero también me preocupan los grandes niveles de competencia que pueden ser realmente perjudiciales. Quizás el anarquismo propietario no deba ser contrario a ciertas regulaciones voluntarias que caracterizan al socialismo gremial, donde las personas de tramos similares se asocian para que la competencia no sea tan ruda entre ellos, y creo que la abolición de las leyes de zonificación y la abolición del monopolio de los transportes puede ser clave para lograr la creación de un socialismo gremial gracias al encuentro comunitario.

Los gremios podrían ser también redes de ayuda mutua donde las personas tendrían medios de producción más o menos iguales y un abaratamiento y mejor capacidad para conseguir los medios de producción darían unas cuotas de mercado más o menos similares que disminuyan el miedo al emprendimiento ya que cada quien tendría más o menos la misma capacidad productiva. Habría competencia, pero no tan desigualitaria como en la actualidad.

Aunque por otra parte puede que no sea tan necesaria la acción autoreguladora de estos gremios en un entorno donde la nueva tecnología cada vez se distribuye más rápidamente en más manos (gracias a la destrucción de privilegios que las mantienen en pocas manos) y que por lo tanto cae en el dominio común como diría Bastiat.

También creo que el agorismo de Samuel Edward Konkin III puede ser favorecedor como medio para el comunitarismo. Cada ágora crea un vínculo entre quienes la integran, las ágoras son dinámicas. Si revisamos las ágoras de la Antigua Grecia estas fueron un espacio para el comercio, la política, la cultura y la comunidad. En este sentido puede agorismo recuperaría la vieja esencia de las ágoras griegas. La acción directa y para construir contraeconomías locales del emprendetoriado y la defensa directa de la propiedad de las personas de la comunidad puede ser una forma de cómo la comunidad agórica resiste al Estado.

La cercanía cultural, política y económica de cada ágora sería la base para una cohesión social que sirva para alcanzar mayor confianza entre nosotros y no necesitar del gobierno. El agorista puede ser un activista por la unión comunitaria creando espacios comerciales contraeconómicos que permitan vincularnos y coordinar.

Si vamos por el camino correcto, vemos que la desigualdad que nos suelen vender no es del todo natural y que una defensa de la igualdad y la comunidad puede ir de la mano con el anarquismo de mercado.

Las leyes de zonificación destruyen comunidades

Por Troy Camplin

Publicado originalmente el 30 de abril de 2011. Disponible en https://mises.org/library/zoning-laws-destroy-communities

Comunidad.

Las leyes de zonificación son una violación de derechos de propiedad. Ellas destruyen el sentido de comunidad en los vecindarios, aumentan el crimen, incrementan la congestión del tráfico, contribuyen a la contaminación del aire urbano y suburbano, contribuyen a la pobreza, contribuyen a confiar en el gobierno — y, así, reduce la autoconfianza — y contribuyen a arruinar nuestras escuelas. La mayoría de nuestros problemas urbanos y suburbanos aumentaron con la zonificación y otras leyes antipropiedad, a los cuales los han contribuido los programas de asistencia social y los proyectos de vivienda pública. Cada una de estas políticas salieron de la idea de que la sociedad puede y debe ser diseñada de arriba hacia abajo para dar lugar a la eficiencia, la comunidad y la prosperidad. Lo que de hecho resultó fue el resultado opuesto.

I. Vecindarios y comunidades

Con las leyes de zonificación, áreas comerciales, industriales y residenciales son separadas una de la otra. El resultado es bloques de casas, parques industriales, y zonas de tiendas y restaurantes. La gente tiene que conducir millas para ir a la tienda, al trabajo, o incluso al parque. Es raro ir a la tienda y ver alguien que usted conoce.

Pero imagina un vecindario sin leyes de zonificación. Entonces sería posible tener, digamos, una pequeña tienda de comestibles en la esquina donde puedes comprar frutas y verduras frescas, pan y carne. Esa tienda estaría probablemente muy cercana, ser propiedad de uno de sus vecinos, y estar diseñada para servir al vecindario.

Me encontré con tal tienda como cuando vivía en Atenas, Grecia por un mes. Estaba a menos de un minuto a pie de distancia de donde yo vivía. Yo podía conseguir la mayoría de las cosas que necesitaba en un día cualquiera, y si yo estaba de humor para un poco de fruta o verdura fresca, podía caminar a la derecha y comprar algo. Tengo pocas dudas de que comí más frutas y verduras allí que lo que hago aquí en Richardson, Texas. Si yo estoy de humor para algo — por decir, unas fresas — entonces tengo que in en mi automóvil y conducir una milla a la tienda. Lo más probable es que no, sólo voy a decidir que no vale la pena el esfuerzo. Por lo tanto, una venta no se hace, y no estoy comiendo mis fresas, lo que significa que soy menos feliz y menos saludable.

La gran tienda de comestibles a pocas cuadras de donde yo vivía en Atenas proporcionaba una mayor variedad de bienes, por supuesto, por lo que me gustaría hacer mi compra semanal allí para obtener productos de papel, buenos productos enlatados y secos, etc. Para los viajes de compras grandes, las grandes tiendas que sirven a la comunidad en general son mejores — pero la pequeña tienda familiar en la esquina contribuye a la comunidad local. Si voy a la pequeña tienda en la esquina de mi vecindario para conseguir una o dos cosas cada dos días o así, y lo mismo ocurre con todos los demás en la comunidad, vamos a ser más propensos a reconocernos mutuamente, luego a hablarnos entre sí, y entonces de hacernos amigos uno al otro.

Si todo el mundo va a las grandes tiendas, uno va con menos frecuencia, y sólo se ve a uno de los vecinos en las raras ocasiones en los dos están saliendo de sus casas al mismo tiempo para entrar en sus respectivos automóviles. Puedes socializar, pero es posible que también ni siquiera conozcas sus nombres. Si conoces a tus vecinos a una manzana o dos, se crea un barrio más fuerte porque se crea comunidad. El crimen disminuirá porque la gente estará más probablemente atento el uno al otro — y uno es menos propenso a cometer un crimen en contra de alguien conocido:

“¡Tu dinero o tu vida!”

“¿Bob? ¿Eres tú?”

“Lo siento, Charlie. No te reconocí en la oscuridad”.

Eso simplemente no va a suceder.

Como la gente llega a conocerse entre sí, habrá más respeto por la comunidad de vecinos. Una cosa es rociar graffiti en la parte frontal de una tienda de comestibles, pero es otra cosa rociar graffiti en la tienda de Chuck Johnson, donde estuviste creciendo y donde Johnson solía darte un caramelo cuando eras pequeño. Claro, esto suena como un sueño romántico de la década de 1950, pero esa época era más de esa manera precisamente porque los vecindarios eran comunidades.

Las leyes de zonificación y otras políticas gubernamentales anticomunidad no estaban todavía en su lugar para atomizar a la gente, haciéndolos menos dependientes entre sí y, por lo tanto, más dependientes de los burócratas del gobierno más distantes. Es increíble lo que se puede hacer con sólo prevenir que alguien abra una tienda en una “zona residencial”.

II. Las leyes de zonificación favorecen a los grandes negocios sobre los pequeños negocios

Las leyes de zonificación te obligan a tener un negocio sólo en ciertos lugares. Esto hace subir el precio de los bienes de las empresas, por lo que es más difícil para iniciar un nuevo negocio. Si quisiera vender galletas (y yo hago algunas buenas galletas), tendría que comprar una propiedad comercial cara o alquilar un lugar en un centro comercial, obtener los permisos y licencias apropiadas (otra barrera a la entrada en el mercado), comprar estufas y mezcladores, etc.

“Pero imagina un barrio sin leyes de zonificación. Entonces sería posible tener, digamos, una pequeña tienda de comestibles en la esquina donde puedes comprar frutas y verduras frescas, pan y carne”. En el momento en que hice todo esto, yo no sería capaz de pagar los ingredientes para hacer las galletas. Tampoco tendría que ahorrar una pequeña fortuna o ir en deuda. Pero si el gobierno local me dejara en paz, pudiera hornear galletas en mi casa, utilizando el mezclador y la estufa que tengo, y vender las galletas en frente de mi casa a mis vecinos. Cuando empezara a ganar dinero con la venta de galletas, pudiera comprar un mezclador más grande y una mejor estufa para hacer más galletas. Yo podría contratar a un niño vecino para vender las galletas para mí para que yo pudiera hornear más, y tal vez podría comenzar a vender mis galletas a las tiendas locales. Yo pudiese así empezar mi propio negocio con poco costo inicial y sin entrar en la deuda al tiempo que proporciono un servicio a mi comunidad y mis vecinos.

Y la gente solía hacer esto. El abuelo de mi esposa vendía árboles frutales de su jardín hasta que la ciudad aprobó una ordenanza prohibiendo a la gente la venta de cualquier cosa en sus propiedades residenciales. Hicieron una excepción que podría tener dos ventas de garaje al año—pero sólo si tienes un permiso. El resultado es que las grandes empresas se vieron favorecidas sobre empresas upstarts. Walmart y Home Depot pueden permitirse el lujo de comprar tanto suelo comercial como necesiten para construir un almacén. Y ellos no tienen que preocuparse por un montón de gente que vendía artículos similares a nivel local. La mayoría de los estadounidenses son como yo, y no podemos darnos el lujo de comprar una propiedad, como las grandes corporaciones pueden, por lo que se les prohíbe participar en el mercado como algo más que empleados de los demás.

Con tanta barreras para iniciar un nuevo negocio como hay, es sorprendente cómo muchos empiezan. Se realiza normalmente mediante el endeudamiento. Esto hace que sea aún más difícil para los pobres salir de su pobreza. Excluidos de iniciar un negocio en casa por las leyes de zonificación y otras leyes de prohibición, ellos también no pueden obtener préstamos debido a su pobreza y mal crédito. Aquellos que no logran encontrar la manera de hacer dinero gastan el dinero frívolamente por temor a que si ahorran o invierten el dinero, el gobierno los castigará con multas y auditorías. Por lo tanto, estas leyes contribuyen a los malos hábitos de gasto entre los pobres. El gobierno puede quitarte tu propiedad, pero nunca puede quitarte la parte que arrojaste y tuviste un buen tiempo así.

III. Leyes de zonificación, tráfico y polución

Cuando nuestros puestos de trabajo y tiendas están a varias millas de distancia, tenemos que conducir. Los estadounidenses les gusta su independencia, por lo que el transporte público es una opción sólo si uno no puede permitirse un automóvil. Como resultado, el tráfico en la mayoría de las ciudades y los suburbios es una pesadilla a las 5 y 7 p.m. No sólo son personas que tratan de llegar a casa desde el trabajo, sino una vez que están en casa, tienen que dirigirse a la derecha para ir a la tienda. Un manejo de quince minutos se convierte en una hora. Todo ese tiempo manejando crea grandes cantidades de contaminación del aire, contribuyendo a problemas pulmonares y estrés. Así nuestra salud física y mental se ven perjudicadas por el tráfico pesado, haciéndonos menos felices y menos productivos.

La forma en que mi ciudad es zonificada, yo puedo caminar a un dentista (cuya oficina está cruzando el callejón de atrás de mi casa), pero tengo que manejar a la tienda de comestibles. Por lo general, tengo que ir a comprar más a menudo de lo que necesito para ver al dentista. Tengo que conducir para ir a cualquier tienda, ir a la cafetería, o incluso para ir al parque. Camino menos y conduzco más, contribuyendo a problemas de salud debido a menor ejercicio y de mi contribución a la contaminación atmosférica. Con tiendas locales integradas en los vecindarios, habría menos tráfico en las carreteras, lo que significa menos congestión de tráfico y menos contaminación.

IV. Vecindarios y escuelas

Las escuelas estadounidenses han empeorado y los barrios se han deteriorado y las comunidades se han disuelto. En los lugares donde todavía hay un fuerte sentido de la comunidad local, las escuelas hacen un trabajo mucho mejor de educar a los estudiantes. Estos lugares son típicamente rurales y tienen pocas o ninguna leyes de zonificación separando artificialmente las vidas de las personas en secciones desconectadas entre sí. Las personas que viven en comunidades fuertes son conscientes de que tienen un gran interés en la salud de esa comunidad.

Las escuelas son uno de los principales centros de cualquier comunidad, y los interesados en sus comunidades tienen que ver con sus escuelas. Cuando los padres participan en las escuelas, las escuelas hacen un mejor trabajo de educar a los estudiantes. Las escuelas a su vez se vuelven más orientadas a la comunidad y trabajan para contribuir más a la comunidad.

Un buen ejemplo de esto (y su colapso) era la escuela primaria que fui en el Kentucky rural. La escuela siempre estaba manteniendo festivales y eventos donde el pueblo pudiese participar. Los padres contribuirían alimentos para la escuela para vender en los festivales. Entre eso y personas pagando por varios juegos, nuestra escuela en realidad funcionó como beneficio, significando que podía hacer más cosas para los estudiantes.

“Las leyes de zonificación y otras políticas gubernamentales anticomunidad aún no estaban en su lugar para atomizar la gente, haciéndolos menos dependientes entre sí y, por lo tanto, más dependientes de los burócratas del gobierno más distantes”.

Con el tiempo, las leyes destruyeron lo que nuestra escuela estaba haciendo. En primer lugar, había una ley aprobada que prohibía el uso de cualquier cosa enlatada que no fuese comprado en una tienda. Así que la gente dejó de contribuir tanto, porque si enlatas sus propias frijoles verdes, no vas a comprar frijoles en lata — y pocos o ninguno iría a la tienda sólo para comprar una lata de frijoles para el evento de la escuela. Luego vino la prohibición de productos horneados en casa, para hacer aún menos contribuciones. Esto hizo a los eventos menos personales — y menos rentables.

Pero al final, no importó. Mi escuela primaria ya no existe porque la junta escolar del condado decidió ignorar toda la evidencia que indica que las escuelas más pequeñas educan a los estudiantes mejor que las escuelas más grandes: ellos la unieron con otras tres escuelas locales para hacer una gran escuela que ahora está a cinco millas de distancia de la ciudad que crecí. White Plains sigue siendo un pueblo, pero ya no es una comunidad. También hay mucho menos interés local en la nueva escuela.

V. Las leyes de zonificación violan la protección de derechos de propiedad

Hasta ahora he abordado los aspectos psicológicos, sociales y económicos directos de los daños causados por las leyes de zonificación. Pero estas leyes también violan nuestros derechos con respecto a la propiedad. Los impuestos a la propiedad hacen que los gobiernos locales vean a los propietarios como inquilinos en la propiedad que el gobierno alquila para ellos. Si no pagas tus impuestos a la propiedad, el gobierno local te tratará como un inquilino y te tirará hacia fuera, así que la analogía es más que apta: es precisa.

Un inquilino tiene que cumplir con las reglas del dueño de la propiedad, por lo que los gobiernos locales han adoptado esta actitud hacia la propiedad de otras personas. Si el gobierno local realmente posee la propiedad, pueden decirte lo que puedes y no puedes hacer con esto. Sin derechos de propiedad, no podemos en realidad expresarnos como queramos, organizarnos con quien queremos, o prosperar como deseamos. Siempre tenemos que pedir permiso primero.

La protección de los derechos de propiedad es un elemento necesario para la creación de la prosperidad. La gente necesita sentirse segura para querer tomar riesgos. Esto se puede ver en los niños pequeños: una niña se reirá si su padre la lanza en el aire, pero gritará si un extraño lo hace. Ella tiene que sentirse segura para tomar el riesgo.

Cuando vivimos bajo la amenaza del gobierno de tomar distancia de nuestra propiedad por pagarles la renta a ellos, debido a que viola alguna ordenanza de zonificación, o por no pagar el derecho al empleado del gobierno, las personas están menos inclinadas a tomar el riesgo necesario para volverse independientes y prósperas. La gente necesita sentir que su propiedad está segura y protegida de tanto criminales como del gobierno si ellos van a tomar un riesgo económico.

VI. Las leyes de zonificación son innaturales y perturbadoras

Una comunidad es un sistema complejo. En la naturaleza, los sistemas complejos se autoorganizan de abajo hacia arriba, a partir de elementos menos complejos. El desarrollo de estructuras que afectan pero no fuerzan los elementos hace al sistema hacer lo que ellos están haciendo naturalmente. Ningún sistema en la naturaleza se crea desde arriba hacia abajo.

Déjame ponerlo de esta manera. Una célula biológica es una estructura de abajo hacia arriba; un motor es una estructura de arriba hacia abajo. Las células son complejas, eficientes, y generan orden; los motores son simples, ineficientes, y generan desorden. Las células mejoran, los motores se deterioran.

Las comunidades son como las células. Se componen de diferentes elementos — gente y familias — que, trabajando juntos, crean una entidad más compleja conocida como una comunidad. Bastantes comunidades grandes pueden ser creadas por muchas subcomunidades que la integran. Puedo pertenecer a una comunidad escolar, una comunidad de la iglesia, una comunidad de trabajo, y a varios clubes y organizaciones. Sabemos que los seres humanos se sienten más cómodos en grupos de 150 personas. Podemos y frecuentemente expandidos la comunidad en que vivimos siendo miembros de diferentes comunidades que contienen 150 miembros. Pero ese número — 150 — debe ser mantenido si queremos seguir estando psicológicamente cómodos. Donde hay una superposición — las mismas personas que pertenecen a las mismas subcomunidades — la comunidad en general se fortalece. Aunque soy cristiano, me he convertido en amigo con varios musulmanes porque todos somos parte de la misma “comunidad Starbucks”.

Las comunidades no son como los motores. Cuando tratamos de diseñar comunidades, los resultados son desastrosos. El transporte escolar forzado para integrar escuelas no hace nada para crear una comunidad de negros y blancos. En su lugar, destruye las escuelas de la comunidad, rompiendo los vecindarios donde la escuela existía y creando resentimiento entre los que fueron llevados en autobús. No mejoró la educación para todos, sino que ha contribuido al empeoramiento de la educación para todos. Y los estudiantes todavía autosegregados en los comedores.

El mismo tipo de cosa que pasó cuando se construyeron proyectos de vivienda pública. Tirar artificialmente a personas juntas en feos apartamentos de cemento desnudo era deshumanizante y así destructivo para la comunidad también. Es por ello que todos los planes de renovación urbana han sido fracasos miserables, lo que resulta en un aumento de la pobreza y empeora el crimen. La comunidad es destruida por los procesos de arriba abajo, precisamente porque los procesos de arriba abajo son simplificadores, poco naturales, y crean desorden.

Conclusión

Las leyes de zonificación y otras leyes que restringen lo que la gente puede hacer con su propiedad hace más daño que bien. La gente argumenta que “no quiero alguien construyendo una fábrica en mi vecindario”, pero el hecho es que nadie quiere construir una fábrica en tu vecindario. Ellos quieren construir una fábrica donde es fácil obtener suministros y productos de fuera, y donde hay mucho espacio para que los empleados estacionen. Ese no es tu vecindario. Y en una economía cada vez más post-industrial, ese argumento es mayormente irrelevante.

Estoy argumentando por permitir la organización natural de las comunidades y vecindarios. Estoy argumentando por vecindarios y comunidades más saludables.

La eliminación de este tipo de leyes contra los derechos de propiedad permitirá esto. Hará a las personas más autosuficientes y por tanto, menos dependientes del gobierno, lo que significa que habrá más personas que contribuyen a la economía, a la sociedad y a sus vecindarios y comunidades. La gente también será más saludable, más feliz y menos estresada.

La ingeniería social sólo funciona para destruir comunidades y hacer a las personas más dependientes de los programas de gobierno.

Mercados negros y la anarquía de mercado verde

Por

Publicado originalmente en el Center for a Stateless Society el 4 de noviembre de 2015. Disponible en inglés aquí.

agora verde

Los mercados negros y el agorismo son una parte integral de la forma que las personas libres salvarán el mundo de la opresión económica implacable y el daño al medio ambiente. ¿Qué constituye la actividad de mercado negro? ¿Qué es el agorismo y cómo subvierte al Estado? ¿Cómo el agorismo promueve sostenibilidad ecológica? Estas preguntas son mejor contestadas viendo el trabajo del monumental teórico libertario de mercado de izquierda Samuel Edward Konkin III.

Konkin primero acuñó el término agorismo en los 70. Es una filosofía de anarquismo de mercado radical la cual apoya la acción directa y la creación de instituciones alternativas dentro de mercados negros y grises tan opuestos a lo que Konkin etiquetó como mercados blancos y rojos.

Los mercados negros se definen como la compra, venta, o intercambio de bienes y servicios considerados ilegales por el Estado. (Comprar drogas psicodélicas, comprar/vender servicios sexuales, etc.) Los mercados grises se definen como la compra, venta, o intercambio de bienes y servicios que son a sí mismos legales y regulados por el Estado, pero los cuales se obtienen a través de mercados no regulados por el Estado e ilegales.  (Comprar de otra forma drogas legales pero sin una prescripción, contratar trabajo por dinero para construir algo en tu propiedad e ignorar códigos de construcción y permisos, etc.)

A la inversa, los mercados blancos se definen como la compra venta, o intercambio legal de bienes y servicios considerados así por el Estado. (Comprar un carro y pagar impuestos sobre las ventas en tu compra, comprar drogas de un de un farmaceuta que llena una prescripción, etc.) Los mercados rojos se definen como la compra, venta, o intercambio de bienes y servicios en una manera legal y regulada por el Estado, pero empleando violencia en el proceso. (Intervenciones militares, confiscación de propiedad por la policía, transacciones de negocios cartelizadas, granjas industriales, etc.)

Los mercados blancos y rojos contribuyen (ambos directa o indirectamente) a la violencia, mientras que los mercados negros y grises contribuyen directamente a la libertad (cuando se lleva a través de intercambio pacífico). Muchas entidades de mercado negro hacen de hecho el uso de la violencia, como carteles y bandas; en esas capacidades ellos operan como un Estado en un mercado rojo. En la medida que estas bandas aumentan su oposición a los monopolios estatales, sus posiciones de poder son frecuentemente atribuibles en gran medida a la penalización del Estado de los bienes y servicios que ocupan. Es la criminalización del Estado la cual permite que los actores de mercados negros cobrar un precio más alto por distribución. Frecuentemente, especialmente en el caso de los carteles, ellos no operan dentro de un mercado libre, sino de hecho en uno altamente regulado. Ellos a veces juegan un rol esencial en la regulación continua de estos mercados usando violencia contra posibles competidores.

Distinguir estos cuatros mercados fue parte de la concepción agorista más amplia del mundo que hizo Konkin de las clases que constituyen una sociedad: los productores, los parásitos, y aquellos quienes son parcialmente ambos. Él entendió que solo la gente libre y productiva mantiene la economía funcionando para satisfacer las necesidades de la sociedad, y los individuos en el gobierno y sus aliados poderosos en las grandes empresas quienes roban y oprimen. Así, el agorismo se sienta en la izquierda radical, que no debe confundirse con las interpretaciones menos matizadas del anarquismo como anarcocapitalismo, el cual típicamente falla para identificar la influencia corrupta de la clase capitalista.

Ya que el gobierno mantiene un monopolio en la ley y la seguridad, los participantes en mercados ilegales no tienen a dónde acudir para obtener la reparación de los errores cometidos en su contra. La necesidad creciente para remedios “judiciales” de mercado negro dará el aumento para instituciones alternativas, con ejemplos que van desde la mafia a diferentes cortes comunitarias étnicas y religiosas.

Eres un criminal e incluso no lo sabes

Puede ser desalentador que el mejor camino para la libertad es a través del mercado negro. Los mercados negros parecen peligrosos, temerarios, e innecesarios. Pero muchos ya están participando en el mercado negro y gris sin saberlo.

Algunos ejemplos incluyen ferias libres y mercadillos; comprar cosas en Craigslist y pagar dinero en efectivo; trabajar por dinero en efectivo y no reportarlo al IRS (“bajo de la mesa”); subarrendamiento (el alquiler de una habitación extra en su casa o apartamento, o alquilar de alguien de tal manera sin reportarlo); barberos, estilistas, mecánicos, artistas del tatuaje, desbloqueo y reparación del teléfono, electricistas, fontaneros, trabajadores manuales, conductores de Uber, taxis de agentes libres, vendedores ambulantes, y niñeras quienes frecuentemente trabajan por dinero en efectivo como trabajo no reportado; comprar cosas con bitcoin; compras de drogas ilegales; regresar al país o estado de uno desde el extranjero con bienes prohibidos (“contrabando”); comerciar bienes y servicios como favores y no usar directo en absoluto (“trueque”);  la horticultura doméstica; la cría de ganado sin la propia zonificiación y permisos.

Involucrarse en los mercados negros y grises es económicamente empoderador, y permite una mayor accesibilidad a una amplia variedad de productos y servicios. Los precios en los mercados negros y grises son a veces más bajos y más negociables. Más competencia significa más opción. Esto no sólo es bueno para el consumidor, sino también el productor, quien se encuentra a sí mismo con una gran clientela. Los mercados negros y grises ofrecen vida-ahorrando accesibilidad a lo que de otro modo dificultaría adquirir bienes y servicios, como en el caso en que una persona sea capaz de comprar un arma y una falda por largos períodos de espera y verificación de antecedentes obligatorios por el Estado.

El agorismo por sí mismo puede ser una filosofía relativamente nueva, pero es parte de un tradición intemporal de rebelión que ha sido presentada  a través de la historia, con muchos ejemplos fascinantes.

Tomando una página del historiador libertino Thaddeus Rusell, autor de A Renegade History of The United States, la mafia italiana es una principal razón por la cual los clubes gay fueron los primeros capaces de abrir en muchas ciudades, el más famoso Stonewall en la ciudad de New York. Stonewall fue también conocido por su diversidad étnica, atrayendo negros y latinos como también italianos cuando esta fue comprada en 1966 por Fat Tony, un trabajador mafioso con la familia Genovese. El incentivo económico para operar estos clubes hizo emprendedores en las familias criminales Gambino y Genovese indiferentes al estigma social en cuestión. Y debido a esto, una comunidad condenado al ostracismo encontró un espacio seguro para expresar su individualidad y cultura única.

Anarquía de mercado verde como fin lógico

Siguiendo las conclusiones de Konkin sobre productores y parásitos a su fin lógico, yo consideré las implicaciones ecológicas. Como Konkin nota, hay entidades que son econonómicamente autosostenibles y aquellas que no lo son. Un objetivo de los anarquistas de mercado es alcanzar una sociedad donde entidades económicamente insostenibles estén siendo apoyadas solo a través de medios voluntarios y pacíficos. Esto obviamente excluye los Estados, pero no las redes de ayuda mutua proveyendo servicios de bienestar social.

Los principios básicos del capitalismo como la subvención de los negocios y cercamiento de los comunes permiten que las entidades parasitarias prosperar y gastar recursos. Si el anarquismo conduce a una sociedad donde la producción es sostenida financieramente por los responsables de la gestión de los recursos, esto necesariamente implica una transición a una donde todas las entidades todas las entidades son medioambientalmente autosostenibles: anarquía de mercado verde.

 Parece probable que tanto una tendencia de los mercados liberados y una meta digna de los anarquistas lograr una sociedad que restaura los recursos naturales en la mayor medida posible. Una sociedad libre es aquella en la que dejamos la tierra con suficientes recursos para que nuestros hijos prosperen. Como anarquistas deberíamos sospechar de alguien demasiado cómodo con la destrucción de los recursos limitados de la tierra sin restaurarlo. ¿Por qué los saqueadores ambientales respetarían nuestros derechos si no respetan su propia propiedad? Esta es otra razón por la que nos oponemos al Estado — el gobierno por sí mismo contamina y permite la contaminación privada a gran escala.

El énfasis del agorismo en la acción directa es relevante para el ambientalismo — en lugar de esperar a que la acción política y perder un tiempo precioso, hay que empezar a actuar ahora. La economía austriaca nos recuerda que el tiempo tiene valor, y si hay un recurso natural que el Estado gasta más, es tiempo. No podemos recuperarlo o restaurarlo; todo lo que podemos hacer es intentar utilizar nuestro tiempo restante de la manera más eficiente posible.

El “impuesto sobre el carbono” de Bill Gates vs. la solución agorista

Bill Gates intervino recientemente en por qué cree que las energías alternativas no se están desarrollando con mayor rapidez:

“No se puede hacer una fortura. Incluso si tú tienes una nueva fuente de energía que cuesta los mismo de hoy y no emite CO2, será incierto comparado con lo que se ha probado y verificado y que ya operan a escala increíble y ha conseguido a través de todos los los problemas normativos. Sin un sustancial impuesto sobre el carbono, no hay incentivo para los innovadores o compradores de plantas para cambiar”.

Gates no pudo haber sonado más como un capitalista si él trataba. Él está señalando las economías de escala subvencionadas políticamente ayudan a la industria del petróleo y los obstáculos regulatorios aumentan costos de puesta en marcha que hacen que los combustibles alternativos artificialmente más caros, con respecto a los combustibles fósiles. Todas estas intervenciones estatales en el mercado son necesarias para mantener el petróleo la fuente preferida de energía. Todavía, contrario a las declaraciones de Gates sobre energías alternativas fallando para ganar terreno, el mercado ha estado desarrollándolas incluso con todos esos obstáculos. Curiosamente, Gates incluso sugiere además los impuestos como una solución en lugar que un remedio obvio: la eliminación de los subsidios al petróleo.

Gates cree que el gobierno solo necesita más dinero y poder. Él no parece ser consciente de que más poder e ingresos gubernamentales solo se traducirá en más ventas del gobierno de los recursos vitales al mejor postor. La solución nunca va a estar en Washington, D.C., o cualquier otro capitolio. En todo el mundo los emprendedores están desarrollando soluciones a estos problemas, donde el tema es suficientemente grave como para crear un incentivo económico. La demanda mundial de una moneda libre creó bitcoin, y la necesidad universal de autoprotección condujo a la tecnología de impresión armas 3-D. La creciente demanda de soluciones ambientalmente sostenibles será recibido por el mercado, así, y la regulación continua lo hace más probable para que estas soluciones se presenten en el mercado negro en primer lugar.

En la guerra del pueblo contra el imperio, las personas que están ganando, como la tecnología, el conocimiento y el capital son cada vez más descentralizados. Con la economía descentralizada, el medioambiente será más efectivamente protegido. Daños a gran escala serán menos posibles sin la dominación capitalista y las soluciones desarrollarán bajo condiciones de mercado liberado. La transición a la sostenibilidad del medio ambiente será el final lógico del medio anarquista agorista.